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enero 08, 2010

Contra el determinismo político.


No viene al caso explicar la ilustración que hace compañía al presente texto, más bien, al parecer ya no tiene caso explicar ninguna cosa ya que todo parece estar muy bien entendido por nuestras sociedades informáticas y mediatizadas. El temor de antaño por no conocer "lo suficiente" se ha perdido, pero eso no nos convierte en seres concientes y valientes, sino más bien en cobardes de la información que sólo discuten parafraseando a los "expertos" y "especialistas" -jamás citados y referidos propiamente- o comparando la presunta "actualidad" de la información recibida. Las sociedades contemporáneas se han vuelto separatistas y comparatistas, cada vez con mayor agravio ante las singularidades manifiestas, sin embargo, se encuentran a su vez desposeídas de marcos de referencia pertinentes.

En la editorial de El Universal del día de hoy, titulada "Cerca de EU, lejos de Obama" -lo cual ya es un tanto patético-, en donde el autor nos asegura que el "estado de sitio" y de "suprema vigilancia" en el que han vivido los estadounidenses en las décadas pasadas -sin retrotraernos hasta el legado "americano" post Segunda Guerra Mundial- ha terminado, y lo hace redactando lo siguiente:

La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca representa el fin de una larga época. El nuevo presidente comprende que Estados Unidos cultivó el odio de millones de personas en todo el mundo con su inveterada violación a los derechos humanos. Esta semana Obama aseguró que su gobierno no sucumbirá a la mentalidad que gusta del estado de sitio, mientras sacrifica las libertades que constituyen a la sociedad abierta.


La época que termina sería la de la herencia reaganiana y el autoritarismo republicano del cual emergieron leyes anti-constitucionales vehementes como la siniestra Acta Patriótica, que a pesar de connotar un espeso nacionalismo conservador, confronta directamente las libertades civiles de los ciudadanos. No por nada en Estados Unidos se ha ido disgregando poco a poco la dinámica social, estancándose de nueva cuenta en un juego urbano/sub-urbano de separación por clases y, por tanto, de acceso a los derechos públicos y privados, así como a los medios de información de alta tecnología. Y entonces retornamos a la comparación infinita con el país del norte, en este momento tan poco pertinente y de una forma poco astuta, agregando el autor de la editorial:

La separación con el nuevo discurso de los vecinos pareciera ser infinita, a juzgar por la actuación del gobierno mexicano que reafirma día a día la creencia de que hay una contradicción entre un país seguro y uno de libertades.


La simple creencia de un país seguro en nuestros días está muy lejos de poder ser depositada en Estados-nación como el de los EUA, ya que es un país que aún se encuentra en guerra, y entonces se repetirían las fórmulas presidenciales durante las guerras de Corea, de Vietnam y el primer arrebato bélico contra Irak debido a las "indebidas" resoluciones políticas y económicas del gobierno de Sadam contra la inversión de capital por parte de los EU en Kuwait. Esta fórmula es la del encadenamiento ilusorio de seguridad y control de una sociedad civil que vive en una cierta paz indefinida dentro de su propio territorio, mientras que otros ciudadanos se encuentran debatiéndose entre la vida y la muerte a cada minuto, puesto que esa paz se conquista en medio oriente, no dentro de la propia nación "americana". El autor tendría que preguntarse entonces a qué se refiere concretamente cuando anuncia un abismo entre México y los Estados Unidos de la siguiente manera:

Existe en efecto una enorme diferencia entre los Poderes Ejecutivos mexicano y estadounidense; una que se antoja más temporal que geográfica, pues mientras en el norte la seguridad se ha vuelto una parte coherente e integrada al ejercicio de las libertades, aquí seguimos arreglando las cosas al viejo estilo autoritario.


¿Cómo un país en guerra representa una brecha temporal más allá de los conflictos inherentes a las acciones de las corporaciones transnacionales para el establecimiento de un convenio de orden público? ¿Desde cuando la corrupción de la policia mexicana y la fuerza bruta del ejército es un tema nunca antes visto, y además, cómo es que de súbito las redes del narcotráfico se infiltraron a los "condominios de placer y poder" de los gobiernos estatales y el federal? ¿No es acaso entonces que en ambos países la ilusión de seguridad se asienta sobre las bases de una definición determinante en cuanto a la economía privada y sus efectos directos contra la gran población?

Y concluye -de manera por de más inconclusa- así:

De todas las diferencias, la principal radica en que mientras Washington ha colocado a la inteligencia en el centro de su lucha, México mantiene como recurso fundamental a la fuerza bruta.


Para la reflexión, tal sentencia resulta en un anacronismo insensato, quizá debido a una afiliación ideológica o al nuevo gran terror que ha penetrado la opinión pública en México, permeándola de pragmatismo e incluso dogmatismo político, en lugar de establecer una fuente de información sincera que exponga las más fehacientes pruebas de la injusticia mundial en la que nos encontramos realmente. Recurrentemente, así, los debates políticos mediatizados jamás irán más allá de lo intocable, de lo inamovible, de este duro régimen de idiosincrasia que pretende envolver una cultura diversificada bajo las faldas de una fantasía democrática polarizada en dos segmentos primarios: izquierda o derecha.

Los Estados-nación representan un gran proyecto de crecimiento cuando la estructura de su sistema facilita la apertura para la reforma o hacia ella, y de ninguna manera la comparación o el determinismo arrojaran frutos de benevolencia -al menos que estos sean partidarios-, pues dentro del marco objetivo de la comparación y la determinación, nos enfrentamos con el problema sistémico de los aparatos cerrados, organizados dentro de sí -hacia el centro-, se habla más bien de los grandes Órganos políticos cuyos efectos inter-nacionales son meros rayos que salen disparados por la contensión de una "energía" inherente a la estructura de un Estado de derecho.

Por otro lado, los elogios al discurso de Obama se separan de la realidad constituyente del sistema político "americano", cuya realidad incluye la disolución de otras soberanías. Pero como ya nos anuncian Negri y Hardt en Imperio (2000), esta "nueva soberanía" que se impone a nivel global configura el traslado histórico de la época de los imperialismos hacia nuestro futuro globalizado; eso si, hasta ahora sin una constitución desfronterizada para cada individuo que componga su nuevo status como ciudadano del mundo.

La opción de estar en contra del determinismo político es un rescate de las singularidades y, de forma sincrónica, debe conformarse como el fundamento crítico hacia los procesos de globalización, que hasta hoy todos parecen aceptar, afirmando a su vez, que los EUA deben hacer labor de Godfather en esta misión MUNDIAL.

¿Nos podremos hacer responsables en cuanto a las condiciones actuales de la política mundial?

No se puede ni se debe olvidar que toda cuestión política en "nuestros tiempos" ya no se puede elaborar desde la tranquilidad doméstica y domiciliaria de pertenencia a tal o cual nación. Toda política contemporánea debe discutirse en términos de biopolítica, en tanto que se busque definir, al menos para un gran comienzo de crítica conciente, dos grandes cosas:

a) ¿Qué es aquello a lo que somos inmunes (immunitas) en cuanto a decisión política, establecimiento de ley y demarcación de límites -referidos a la dinámica social- y de fronteras -referidos a la condición psico-geográfica-?

b) ¿Qué es aquello que posibilita la generación o formación de una comunidad (communitas) y para qué y por quienes pueden ser conformadas estas comunidades?

El debate político informático y mediatizado está repleto de arcaicismos teóricos, con origen gracias a la compleja disolución de ideologías vetustas y a la creciente marea de populismos idiosincráticos. Allí, y sólo allí, se encuentran las verdaderas diferencias internacionales. Los mexicanos siguen opinando como mexicanos, los "americanos" como "americanos", los europeos como europeos, etcétera... Sin embargo, ¿quién se considera un habitante del mundo sin fronteras? ¿quién habita al mundo como una forma de compromiso que se realiza a todos los niveles de su vida? ¿quién es un ciudadano del mundo y reclamará por tales derechos y obligaciones precisos para la renovación de todo fascismo y liberalismo beligerante hoy en día? ¿quién no siente el temor y temblor kierkegaardiano cuando se trata de disolver su propia educación y crianza para refrendarla al mundo entero? ¿quién hace eco dentro de los muros que separan a todo ser humano del resto de los seres humanos en la comodidad doméstica de su Estado-nación?

Ese orgullo trascedental de pertenencia hace parecer a la identidad nacional como el comportamiento de un perro pavloviano. Con razón Nietzsche despreciaba toda forma eminente de domesticación humana, pues cada humano debería ser tan humano como para hacer conciencia de que no es necesaria ninguna forma de imposición social para la conducta. El narcotráfico es un incidente causado por la marginalidad de toda ley, la guerra sólo puede ser justificada como un acto de violencia racional y la economía necesitará -dentro de este sistema del capitalismo tardío- siempre de una institución para la acumulación del flujo de capital especulado.

No hay marcha atrás ni brechas temporales o geográficas en términos de política, toda política debe definirse en el por-venir de los hombres para los hombres.

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* La columna de El Universal completa: aquí.
* Otro artículo de El Universal paralelo: aquí.



enero 03, 2010

sobre The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble

Kava Con: Palace of the Tiger Women



The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble presenta una intensa fusión de una variedad de géneros que los vuelve un tanto indescriptibles, fluctuando entre similitudes y diferencias de grandes dimensiones con proyectos como Dead Can Dance, Sunn O))), e incluso Morcheeba y Portishead, ya que la voz de la francesa Charlotte Cegarra viaja por nuestros oídos haciendo que recordemos a cada instante las notas con las que Beth Gibbons suele embellecer nuestros sentidos.

Su última producción, Here be Dragons (2009), recientemente en atención continua mientras estoy a la escucha de nuevas profundidades sonoras, me ha revitalizado acústicamente, sujetando mi percepción a un punto de fuga en donde las estructuras del sonido se sumergen en realidades impensadas por la razón oftalmológica de herencia kantiana que prevalece en nuestras sociedades urbanas. Y diciendo esto, puedo abrir la puerta a una voz más adecuada que dice:

La auténtica nueva música existe, sobre todo, como una praxis de expertos en la que apenas se trata de canciones e interpretaciones en el sentido de la tradicional musicalidad ingenua, sino de la exploración del medio de producción de sonido y del procedimiento del compositor. Es aquella praxis que más acentúa el lugar de la composición o de la primera producción. 1

Comprendiendo
la exploración de los elementos que participan en una creación musicalizada para la transmisión de otros mundos subjetivos, ahora entendemos cómo es que algunas melodías parecen haber nacido para llegar a nosotros y abrir una ventana al exterior desde nuestro más profundo adentro, la cual termina constituyendo la génesis de una nueva conciencia del mundo. Este el movimiento advenedizo que Sloterdijk enfatiza en relación a un pensamiento "más universal" sobre el mundo, pues nos arroja a la necesidad de hacernos de una relación sensible con todo aquello que compone al mundo como tal.

Hay música de placer inmediato, que:

Como música-riesgo en acción, ofrece lo mejor y lo peor que los oídos contemporáneos pueden conseguir escuchar, lo mismo si se trata de vulgar pop-vitalismo à la Prince que de aristocrático free jazz. No tiene nada de extraño que los compositores de nueva música, si por una vez se evaden de la reserva-festival, se pasen a la especialidad performativa. 2

Es decir que, la cualidad de un músico contemporáneo puede verse reducida a la mera acción de ejecución, o como se diría en los términos del teatro: de ejecutante. Puesto que, a lo que el filósofo alemán plantea, se corresponde la idea de que la práctica de exploración musical se da y sólo puede darse en el instante mismo de la composición de una pieza, nunca como un ajuste de precisión sino como intuición de una estructura temporal con profundidad en el espacio.

Y como cierre, un pequeño souvenir de lo que Jean-Luc Nancy nos evoca casi al final de su ensayo "A la escucha.":

El oído abre camino al vientre e incluso lo abre, y el ojo resuena aquí: la imagen aleja su propia visibilidad hacia el fondo de su perspectiva, en la lejanía de la que la música vuelve resonando con el deseo, para no cesar, con él, de hacer resonar sus armónicos.

Les dejo aquí la entrada en The Sirens Sound para homenajear a The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble.



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1Sloterdijk, Peter: Extrañamiento del mundo. Pre-Textos, Valencia, 2001. p. 293

2 ídem. p. 294


junio 23, 2009

Naturalmente, el mundo era libre.

"El hecho moderno es que ya no creemos en este mundo.
Ni siquiera creemos en los acontecimientos que nos suceden,
el amor, la muerte,
como si sólo nos concernieran a medias.
No somos nosotros los que hacemos cine,
es el mundo que se nos aparece como un mal film."


Gilles Deleuze





Todo es gratis, excepto aquello por lo que debes vivir;
totalmente libres en cuanto no carguemos las cadenas de la moneda.

¿En qué mundo es ésto posible?




La vida recobra su pulso en el horizonte de los tiempos y espacios económicos.

Tiempos: horas efectivas laborando, división del trabajo, apertura y cierre de comercios y bancos, distribución de regímenes alimenticios, organización de los placeres, niveles académicos, etc.

Espacios: las antinomias significantes del discurso: oficina-local, área-puesto, urbano-rural, incorporado-independiente, público-privado, y los objetos arquitectónicos de destino posible, o el índice de trayectorias finitas: «del templo a la casa, de la casa al mercado, del mercado a la escuela, ...» (por dar un ejemplo simple).

No existe denominador común más que en la disidencia, en la transgresión, allí donde la estructura cultural y la naturaleza se funden, en la brecha del distanciamiento por objetivación y el acercamiento por subjetivación, no en la síntesis de lo abstracto en lo concreto, si no en la intuición de la facultad de concreción de la abstracción. La revolución no es un método dialéctico de reforma social, es un hambre y una angustia tremenda por la incapacidad para la resolución del conflicto social en el desplazamiento entre la idea y el acto. Hambre, angustia y desesperación no porque se pierda la razón en funcionalismos subjetitivos, si no porque la resistencia proviene de la propia capacidad interpretativa del sujeto (su "conciencia" estética-ética/hermeneútica). La rebeldía pura se vive en la contensión de esta energía volátil y de la introyección de las agresivas dinamitaciones del exterior para su transformación en lógicas de guerrillas cuyo ejercicio de violencia sea de práctica simbólica, estratagemas políticos, no reformas, no estandartes, no ídolos. Sin dioses. La subversión es la alteración de los códigos vigentes, nunca substitución ni adecuación. La religión no impide ningún proceso revolucionario, sin embargo, la fundamentación de las creencias morales absorbidas de los aparatos religiosos falla en su aplicación por no demandar la expiación de la culpa en esta vida, en acto de responsabilidad sincera.

Ya no creemos en el sujeto, lo desintegramos para progresar. Ya no creemos en la mujer, el hombre la "libera" para que ella misma se resignifique dentro del mismo sistema de objetos. Ya no creemos en la naturaleza, dependemos de nuestra capacidad de producción. Ya no creemos en la sabiduría de los ancianos, requerimos instrumentos de la modernidad: tecnología. Ya no creemos en la madre tierra, adoramos la propiedad privada. Ya no creemos en la capacidad de supervivencia de lo natural, buscamos reparar sus fallas para asistirla en la superación de toda contingencia. Ya no creemos en el hombre, pensamos que estamos atestiguando nuestra propia evolución.

Naturalmente, el mundo era libre.


Son todos estos constructos culturales en los que todo ser humano se proyecta los que nos encadenan a un sistema definido que nos uniforma y que, por tanto, nos hace predicibles y calculables.

junio 09, 2009

El privilegio de permanecer callado.


El voto nulo... "Beneficia al PRI y al PAN, y precisamente para saber quién lo promueve, hay que saber a quién beneficia."











Estoy de acuerdo señor, pero ¿quién toma en consideración a los jóvenes que se abstienen de votar por carencia de opciones? ¿cuál es la verdadera alternativa? ¿quién es usted para reclamar que el voto nulo beneficia al PAN y al PRI, si nadie toma en consideración la acción libre de simplemente no votar por privilegiar a las estructuras sociales definidas por populismos impositivos? ¿cuando la opinión pública volverá a tener y expandir su "poder" político (valga la redundancia)? ¿quién porsuputamadre es capaz de ofrecernos un proyecto de ingeniería social indistinta? ¿por qué agrupar a la población de un país en secciones de afiliaciones? ¿por qué fundar o participar en o con un partido político si todos están envueltos en las mismas excreciones corruptas, en el mismo maljuego de los discursos ad hoc de cada quien y sus aspiraciones de riqueza? ¿por qué la riqueza de un país de pronto se ha convertido en puro dinero? ¿por qué morir o votar por más dinero? ¿por qué no votar por la desmonetización del mercado? ¿por qué no abogar por el trueque y olvidarse de la "demanda"? ¿por qué tan paranoico señor Andrés Manuel si es usted un individuo suscrito también a la voluntad del presidente Calderón? ¿por qué no exigir el voto de todos para las reformas institucionales en el corazón de cualquier organismo político? Que si se quiere legislar si se aplicará el IVA a los medicamentos y los alimentos, ¿por qué legislar tal propuesta y no EXIGIR (como se hace en temporada de elecciones) el voto público para su decisión? ¿por qué tenemos que votar por propuestas previamente definidas? ¿por qué no podemos participar en la creación de nuevos proyectos? ¿por qué tenemos que encontrarnos en el "privilegio" de permanecer callados y sólo tenemos la opción política de ir a marcar una cruz sobre el presunto responsable de nuestro bienestar común?

Todo aquello que reclamamos lo hacemos como sujetos singulares, el voto "libre" está sujetado a la generación de identidades políticas, por tanto, si estamos "obligados" a votar, esta "obligación" debería haber sido engendrada desde la diferencia política, la LIBRE divergencia y la propia crítica... sin embargo, nos esperanzamos en una nueva república a partir de las mismas legislaciones de siempre.

ANULEMOS LOS VOTOS DE TODOS, el país seguirá en pie, pero subyace la disidencia que concede al "país" un poder de designación... con o sin votos, todo partido político se fundamenta en la persecución de los ideales capitalistas y la riqueza venidera de la globalización.... A si mismos, los partidos se celebran, independientes de la opinión pública y subversivos desde la "izquierda", sólo en cuanto seleccionan inversionistas para la realización de proyectos que jamás serían aprovados por la "mayoría".

(Aún no entiendo porque se habla en plural sobre la democracia... ¿qué es eso de laS mayoríaS?)

Le democracia es una mentira sutil para devolverle al "pueblo" la sensación de participación. Al final de cuentas el orden jerárquico se basa aún en las monarquías.


No tengo Rey,

ni tengo tierra,
sólo conciencia
que me subleva.

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* Nota periodística: DAR CLÍ

junio 06, 2009

La franja institución/cultura

2 - 1


Hace más de una década aún gozábamos una selección de ganadores; ahora, con tan sólo 3 puntos obtenidos de 12 posibles, el seleccionado nacional se encuentra en la penúltima posición de la tabla eliminatoria para el mundial de Sudáfrica el próximo año. Trinidad y Tobago será el próximo rival, en "casa", en el Estadio Azteca -que aún vibra por nostalgia de los goles de Negrete y Sánchez-. Un estadio ejemplar, abandonado para el lucro de las televisoras. Los reporteros al margen de la situación, humildes "sufridores" públicos que plantan su hipócrita cara ante el jugador derrotado y el director técnico victorioso. Dos caras de una misma moneda que tiene sus coyunturas bien hondo en la cultura de una tierra. Nuestra memoria geográfica nos apela, nuestra conciencia genética nos impulsa. Sin embargo los actos libres en nuestro país se han ido deteniendo poco a poco, como un efecto domino a la inversa, en donde a contratiempo todas las piezas vuelven a su lugar y se mantienen uniformes, en silencio, sin protestar por su próximo derrumbe.

Hace años, incluso "Zaguiño" -a quien siempre considere un terrible delantero- se lucía con tremendos goles en la Copa América o en la eliminatoria mundialista, marcadores exuberantes favoreciendo a los de verde, blanco y rojo, disparos de larga distancia de Nacho Ambriz, Marcelino Bernal y el Beto Aspe, ¡carajo! ¡Luis Hernández tenía agallas en ocasiones! Hoy en día difícilmente se les puede ver pelear por un balón en la cancha...

Hay quienes miran en el deporte mediatizado un instrumento de alienación masiva, lo es, completamente, pero el deporte dentro de la cultura va más allá de las simples subjetividades que proclaman los colores como la pasión, como la causa... se trata de la sobre-institucionalización de un país que tras ser derrumbado por alienigenas, hace más de medio siglo, jamás rescato su espíritu y se encadeno a las conjeturas básicas de la burocracia. Al borde de un precipicio el mexicano mira como sus calles se ahogan tras las mañanas de smog y como cada vez su pie es más y más grande para siquiera tratar de pisar con firmeza una banqueta. Pero en un retorno al deporte como producto cultural, como un medio de esparcimiento originado por la creatividad humana en su esperanza de coacción vinculada con el objetivo colectivo, nos hemos quedado para practicar deporte sin fines lucrativos, el césped de los parques no es para patear la pelota.

El deporte fuera de las instituciones representa la disociación de las jerarquías estructurales, el deporte institucionalizado es un mecanismo de represión más. Cuando es preponderante cuestionar a los individuos por sus vías de identificación, es decir, limitarlo a la asociación por seccionamiento en grupos, por digresión social mediante el afiliamiento, el contrato, con una élite representativa, un club; es porque se admite una sociedad fracturada, que está configurada por sujetos hiperindividuados que por sí mismos, no son capaces de ejercer la facultad de libre asociación, son, por tanto, hombres cuyo mayor acto de libertad ha sido suprimido incluso como posibilidad. Ese acto de libertad que da nombre a un hombre y la inercia de su movimiento: su potencial colectivo, su "poder" reducido a la "adición", a la "sutura", al "acoplamiento". Reducido en tanto a que el "poder" se emplea como capacidad de vinculación, de referencialidad, de conectividad, y no se emplea como eje de dominación, como uniformidad impuesta, como reconcialición de los opuestos. El "poder" auténtico diluye incluso las brechas territoriales, el poder social es una "energeia" más implícita, por completo inherente a la estructura de los acontecimientos culturales dentro de las estructuras sociales, estructuras cuya ingeniería responde al rápido ordenamiento de las circunstancias dentro de esquemas "aceptados".

La implicación de aplicar un distanciamiento sobre la brecha en la perspectiva entre la institucionalización del deporte o la suma de éste a la movilidad social dentro de la dinámica cultural de, es la misma implicación que fomenta la constitución de corpus bibliotecarios en cada centro de la ciudad y la disolución de las densas concentraciones urbanas que inhiben el desplazamiento de peatones por las calles y avenidas, es pues, una razón urbana, una objetividad social, pensando todo el espacio social como arquitectura. Pues, la necesidad de aceptación de un proceso encierra en el propio mecanismo de aceptación la ambiguación de los particulares involucrados dentro de una universalidad concreta.

La "excelencia", incluso en su grado mínimo de aparición Real, no se entiende como un sujeto que trasciende por la inmanencia de la dialéctica entre la dinámica cultural y la movilidad social, si no que es el espacio inmanente al sujeto quien desarrolla a éste porque lo completa allí, en donde el sujeto por sí mismo es nada.