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diciembre 23, 2009

Diciembre


En diciembre sólo escribiré una entrada.

¿Contentos?

noviembre 07, 2009

Exposición de la Metoikesis

O, del cambio de morada del alma.

La palabra griega metoikoi, de la cual se deriva la metoikesis -como el proceso de movimiento-, fue expuesta por Platón personificando a Sócrates. En la traducción de los Diálogos de Schleiermacher, por justicia a la elocuencia de su profunda teología, el término fue transmitido como «transmigración de aquí a allá», lo cual se ha entendido por años como una dualidad de mundo; es el famoso paso del mundo-superficie al mundo-de-las-ideas enseñado por el corporativo académico de crianza humana, a su vez, es la Institución misma de la reflexión platónica de los milenios precedentes. Recientemente, hace unos 20 años, apareció una nueva traducción de los Diálogos por Hans-Georg Gadamer, que desde una revisión filológica, extrajo varios términos para su redifinición del griego antiguo, y por pertinencia de estilo poético y sumergido en el tono de las gráficas morales socráticas, con la prudencia de respetar al máximo al autor milenario, especifica que mas que incorrecta, la traducción schleiermacheriana de metoikoi carece de certeza y sensatez. Nos propone la re-conceptualización entorno a la situación, es decir, establece que la palabra afirma hacia el sentido de "traslado".

Entonces, ya no es la vida algo que espera otra-vida sino que ahora la vida tiene un aspecto de búsqueda de albergue, refugiados, volvemos a salir de "casa" para pasar a cualquier otra "habitación" (el Templo, la Escuela, el Consultorio); estando allí, frente al Sacerdote, el Psicoanalista o el Maestro, la palabra se vuelve instrumento de confesión, y Uno, ya confesado, desnudo, sin secretos, se encontrará derrumbado por la "revelación" de una verdad atroz y extenuante. No somos otra cosa mas que el animal que cambia de morada, de domicilio, o bien, de inspiración y motivación. De un lugar a otro, el hombre, se arroja al abismo de la incertidumbre de su propia localización. Somos, como seres, el espacio que habitamos: el Mundo.

El albergue metafísico de los que huyen del mundo se ha extraviado también, tragándose a los monjes y a los profetas. Las dos caras de la moneda son tan distintas que ya no podemos adivinar. Pero, anticipándonos a un futuro, podemos proponer la re-interpretación del término metoikoi como un re-planteamiento de lo fundamental del ser que somos en el mundo. Pensemos ahora la biopolítica para una ecología social, los ecos de la antigüedad para la crítica al "todo se vale" del post-modernismo. Actualizemos al hombre en su futuro, el presente es suficiente en tanto que es lo único que se vive. Necesitamos de una experiencia del futuro que si acaso es Utopía, lo sea en tanto que crítica de lo contemporáneo.

La vanguardia está en el futuro, así como el pensamiento revolucionario.

septiembre 29, 2009

Autarkeia o la posesión de sí.


A la deriva, como Proust, pero sin pensar nunca como él lo hiciera, pues no sólo andamos en busca de nosotros mismos sino en búsqueda de lo que no somos, del «tiempo perdido», de la «experiencia olvidada», deseamos, maquínicamente, desde nuestra inmediatez, la completitud de nuestra memoria. Una memoria humana sin precedentes, un recuerdo bestial de lo absoluto vuelto acontecimiento histórico: ésto es el fenómeno de la revolución, del «giro», de la cola del dragón dentro de su propia boca, hablando de sí perdido en él mismo. Leer a Nietzsche decir que «Dios ha muerto» es el eco de «nosotros somos Dios», que infinitamente (como especie), descomponemos la finitud en multiplicidades de mundos por habitar (como individuos). Tal espectro fenomenológico-histriónico, desmonta la imaginación, nos pone en escena orbitando gravitatoriamente entre burbujas y nos comportamos como partículas subatómicas indescernibles, curamos, terapeúticamente, el futuro. Somos ínmunes a la sensación de estar despiertos, nos cubrimos de animalidad y exhaustivamente revelamos la peculiaridad de un «alma» desanimada, paradójica en sí. Diserto sobre la libertad del «dasein», ya que en otros no hay nadie como «yo». Pero «yo» falso, «yo» indeseado, «yo» no imaginado por «mí». El exceso de formulismos metodológicos y la astucia de mis parábolas rebasan lo que se ha podido decir, por eso agoto la posibilidad de hablar de otro modo, de incluir en «mí» las partículas inextensas de la realidad. Hay en «mí» minimalismo en cuanto a que la realidad se expresa en numerales caóticos; lo complejo, lo entenderíamos, como sistema, como inacabado, como demasiado, demasiado cartesiano. La «ventana hacia adentro» es un ojo que se encarna en mí como al cíclope, y entonces digo: "al desmontar la imaginación el hombre se encuentra completo, es decir, como fractura de lo continuo real en el universo: sin ser, relacionado con el tiempo, inhumano, espacial, descuartizado. Yo, como hombre, sé que soy al perder mi mano." Lo irrepetible, encuentra lo filosófico de lo Real, el Desierto, desaparece, vuelto mundo. Un lugar completamente habitable. Desterritorializarme, inventarme a mí un deseo que es mucho más suficiente que lo que yo podría ser. En el texto se pierde la virtud, quien es sincero es podredumbre para lo Social. El «ello» siempre te olvida. «Zombie nómada en la cultura del ego.» El mundo se vuelve COSA cuando lo pensamos, el mundo no es al pensarlo. Su naturaleza, entrega al tiempo una dimensión de espacio irreconciliable, y desde la muerte, nos aparece extraño, tan propio, sin embargo, ilógico, demasiado matemático o paranoico. Pero, «yo» hombre, inventor de la ciencia, ¿cómo puedo no entender? Me acuerdo que cuando niño no me importaba nada, ahora, sólo me importa mundear. El «anteojo espía» nos ha mostrado la extensión inconmensurable del cosmos, pero sólo nos permite acercar la gran distancia, nunca recorrerla o explorarla. La humanidad se ha perdido pues en sentido de especie, su «razón» es obsoleta.

septiembre 12, 2009

El uso de la fuerza

Me lloví de la nube. Al abrir los ojos, un animal con sus fauces tiraba de los cuernos de otro. El animal con los cuernos, enfurecido, rabiaba hacia atrás, empujando los colmillos adentro. Era aburrido esperar al vencedor, la gloria se había borrado como sombra por la luz de la fuerza. Los animales rugían esplendorosos. Naturales, como poca cosa que escuchamos hoy. Me daba miedo la simpatía del pueblo por el espectáculo. Me recogí de piernas y olvidé pensar. No lo haría. El sol nunca se moriría. Y ahora pienso, si será posible pensar sin cuerpo. Repetía las palabras, que se arrebataban ocultas en el espacio secreto y automático de mi lengua. Inhumano, demasiado inhumano. Volví a caminar. Un mirador cubierto de cenizas abría su tiempo, esperaba la camisa de fuerza mientras contemplaba los ojos de quien me clavaba a la cruz. Me arranqué una mano, no me iba a morir. Hay tanta fuerza en la naturaleza de la vida que se prefiere el espacio definido ante la eternidad, pues los ateísmos se disuelven en sincronía con las melodías radiales y el velcro impuesto por la videofanía existencial. El cuerpo aún espera su cirugía, el cuerpo aún yace muerto, mientras Dios es testigo de su verbo vuelto inmundicia social. Dios tiene sífilis y ceguera neuronal. No está muerto, agoniza en dulce liturgia, paralizado. Ascético, espera el fin de la humanidad. El tiempo envolverá nuestros tejidos y nos llevará con él hacia el eterno futuro indefinido, lo único Absoluto, el principio de incertidumbre que tras el silencio aguarda reptando para combatir las acrobacias del cielo. Águila unida a serpiente, lucha compuesta de espejos, quien muera descansará sobre espinas. El viento salvó las heridas angustiando la piel hasta su exasperación, apareció el esqueleto. Inhumano, demasiado inhumano. Que de las ruinas se nos haga un monumento; el momento es demasiado largo, cada segundo se pierde al instante, tras segundo. Vamos corriendo hacia el fin, alcanzando los segundos perdidos. Pensamos al revés, no sabemos en que Tierra están los pies.

julio 06, 2009

Desde aquél sueño...




El único que no recuerdo, el que supongo que todos tenemos cuando niños, en el primero en el que imaginamos el lenguaje y al despertar nace nuestra voz, desnudando nuestra primer palabra, cuando comienza a vivir en nosotros el mundo de los significados, universo que antes no existía. Desde aquél día aprendí a decir que «yo existía» y comencé a enraizarme en la cultura, inhibiendo poco a poco, lentamente, la forma en la que la naturaleza me atravesaba, haciéndome translúcido, y todo para darme cuenta de que debo de regresar para entender la máquina que lo construye todo, la fuerza creadora de estrellas, la energía del vacío, el eterno retorno.

Supongo que lo que nos detiene es ese falso mundo interior de laberintos terribles, de líneas rectas infinitas.

julio 05, 2009

El cerebro como máquina.


La inteligencia artificial se expresa con biología cuántica, se han descubierto procesos simultáneos en la materia del cerebro, la energía es el vacío que está contenido dentro de los límites del caos, impulsando la impresionante fuerza que mueve al universo: energía-materia oscura. Se delira con el mundo, el pensamiento es cósmico. El ordenamiento de la totalidad se explica en la multiplicidad de relaciones que se disuelven en la dinámica masiva de la máquina-universo. Un acto de creación sólo es posible a través del profundo deseo por rehacer el universo, el deseo del artista es crear un dios que desea crear infinitamente, sin ningún límite, sin ningún juicio, en ningún tiempo, donde aún no hay lugar en donde existir, desde el universo imaginario de lo inexistente, el artista quisiera crear desde la muerte, como Dios, a su imagen y semejanza (re)naciendo de la tierra. El lado oscuro de la luna es una imagen de la mente. No se puede hablar de ninguna forma sobre el presente, sólo puedo vivirlo, cuando lo escribo, lo pierdo en el silencio, contemplando el momento mismo en el que cada letra se imprime, una tras otra sin nunca atreverse a detenerse, aún cuando el miedo quiere arrebatarme las manos y un cosquilleo me recorre los brazos, el escalofrío se convierte en vibraciones en mi oído, sigue respirando, «yo» sigue respirando. La realidad existe frente a los ojos del que es capaz de transformarla, porque los sentidos no son sólo receptores de percepciones si no que avanzan viviendo sobre el mundo como proyectores de impresiones sensibles; el sabor que entra en la boca sale de ella envuelto en un verso de amor que envuelve al oído en un paisaje de caricias que recorren la piel, de ella, la naturaleza, la única que despierta el amor auténtico, nos devuelve en un abrazo una brisa que nos soporta en cualquier caída, ella, siempre más fiel que nosotros. El pensamiento se funde en una máquina imaginaria, haciendo reencarnar el Ouroboros de las páginas del Tratado del entendimiento humano de Hume, y aparece la navaja de Ockham en el aparato inmanente orquídea-abeja de Deleuze, está en la naturaleza, en la serie de Fibonacci, pero la realidad es invisible y habrá que hacerla reaparecer. El pensamiento no es un código, el único código es el del inconsciente, un código lógico-matemático, axiomático y binario; el cerebro es la sombra detrás de la luz de nuestra mirada. Mirar hacia dentro es el des-cubrimiento de sí, el día del juicio final: devenir hombre, juzgar al prójimo y emprender la ascensión social, o devenir loco, arquitecto del futuro, presente puro.

No hay otra cosa que vivir más lo que hoy sucede...
... y sucede que hoy estás vivo.

junio 24, 2009

La Noche

____________________---------____---::---En la Noche sin Luna no desaparece la Luna, aparecen brillantes las estrellas.

En la Noche el tiempo parece crear espacios.

En la Noche de vela se funde el tiempo en el amanecer.

El crepúsculo es la muerte de los vivos, la vida de los pensantes.

En la Noche el silencio interpreta.

En la Noche las sombras se mueven (porque toda luz proyecta sombras).

La Noche es el paradigma del escape, de la resistencia... Sólo la Noche revela verdad o mentira, sólo la Noche tiene Fe, porque la Fe en sí es resistencia, es esperanza, es esperar, simplemente esperar.

La Noche es el hombre que no sabe si amanecerá.

La Noche es el miedo a la muerte, a ya no despertar.

En la Noche el sueño es profundo, durante el día es malabar.

En la Noche se piensa desnudo, mientras que nos disfrazamos por el día, para el día.

La Noche es crudeza, es disciplina, es vital.

Por eso la Noche nunca se vive, el ser humano respira monotonía (posible sólo por la obsesión relojista, en tiempo real nada es perdida, todo es ganancia).

La Noche es la mañana de los pobres y hambrientos.

La Noche es la hora de los murciélagos y roedores.

La Noche esta prohibida.

La Noche no existe, duerme...

___duerme,

_________________________duerme,

_____________________________________________________duerme,








duerme.

La Noche va desapareciendo, los días son cada vez más largos... estamos predispuestos a trabajar todo el tiempo en cualquier espacio.